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5 razones por las que tu hijo no viene cuando le llamas

Niño no viene cuando le llamo

“Mi hijo no viene cuando le llamo” Esta es una preocupación para muchos padres y madres que quieren educar a sus hijos para que sean respondables y les hagan caso.

A partir del primer año de edad, cuando los niños comienzan a caminar los padres comenzamos a llamar a los niños para que vengan a nuestros brazos. Al principio las escenas son de los más tiernas, pero pronto nos damos cuenta de que los niños no siempre van a venir cuando les llamamos.  En algunos casos la razón detrás de la falta de atención pueden ser problemas médicos como dificultades de audición u otros trastornos del desarrollo como los trastornos del espectro autista. En estos casos el niño no suele responder a su nombre en casi ninguna situación y puede tener dificultades para mantener contacto visual o en el desarrollo del lenguaje.

En otros muchos casos no hay una razón médica que explique por qué los niños no nos hacen ni caso. Suelen ser casos más bien de “sordera selectiva” en los que el niño parece más bien poco interesado en venir cuando le llamamos. A muchos padres les enfada que sus hijos no acudan cuando les llaman.  Hasta cierto punto es normal que los padres se frustren y que deseemos que nuestros hijos acudan a nuestra llamada porque es una habilidad que denota confianza y buena comunicación y porque puede ayudar a prevenir peligros y manejar un sin fin de situaciones cotidianas de una forma más sencilla y positiva. Sin embargo pocos padres se paran a pensar cuáles son los motivos por los que sus hijos no respondan a sus llamadas. A continuación vas a poder aprender cuáles son las 5 razones más habituales por las cuales los niños no hacen ni caso a sus padres cuando les llaman. .

A muchos padres les enfada que sus hijos no respondan a su llamada, pero no se detienen a reflexionar cuáles son los motivos por los que sus hijos no les hacen ni caso.

1. Flujo de pensamiento

Cuando un niño descubre algo que le gusta, que le emociona o simplemente está entretenido descubriendo un nuevo juego o desarrollando una nueva habilidad tiende a entrar en un estado cerebral que se conoce como “flujo mental, “flujo de pensamiento” o “Símplemente Flujo”. Es lo que tu puedes sentir cuando estás desarrollando alguna de tus aficiones, ya sea cocinar, jugar al fútbol, coser o escribir un texto en el ordenador. El “flujo de pensamiento” es un estado mental tremendamente productivo y placentero en el que el niño  aumenta su capacidad de concentración y aprendizaje. Es el estado mental para aprender.

Cómo podemos actuar:  Es normal y saludable que el niño permanezca enfrascado en su tarea. No está desobedeciendo, símplemente está siguiendo una orden de mayor rango que la tuya; la de su instinto que le dice que es bueno que aprenda cosas nuevas. Simplemente dale tiempo para terminar lo que está haciendo o acércate y explícale con cuidado que es lo que necesitas.

2. Estímulos que compiten

Los niños pequeños no tienen capacidad para prestar atención a varias cosas a la vez. Es como si sólo tuvieran un canal por el que pueden comunicarse con el mundo exterior y su cerebro tiende a elegir el canal más llamativo para prestarle toda su atención. En este sentido, el televisor, la Tablet o  videojuegos que ofrecen de manera incesante dibujos y sonidos nuevos pueden absorber todos los recursos de atención del niño haciendo que, literalmente, no pueda escuchar tus palabras.

 

Cómo puedes actuar: Es muy poco probable que un niño menor de 6 años pueda prestarte atención si está enfrascado en los estímulos de las pantallas. Si está viendo el televisor baja el volumen antes de hablarle. Si está jugando a un videojuego, paúsalo antes de hablarle o tócale en el hombro para que pueda escucharte.

3. Sobre – utilización

Nuestro nombre suele ser también nuestra palabra favorita. Escuchar nuestro nombre provoca una respuesta automática, como cuando estás en el parque con tus hijos y giras la cabeza, sin pensarlo, cuando escuchas a un desconocido llamar tu nombre. Cuando compruebas que no te llamaba a ti sino a otra persona con tu mismo nombre es posible que dejes de girar la cabeza aunque todavía llamará tu atención cada vez que lo escuches. Sin embargo, si repite el nombre muchas veces (por ejemplo porque está llamando a su hija y esta no viene) llegará un momento en el que dejarás de prestar atención.  De la misma manera si el niño escucha muchas veces su nombre deja de llamar su atención. Este fenómeno se llama habituación cerebral y es la segunda causa más frecuente de que los niños no atiendan a su nombre dentro de casa.

 

Cómo puedes actuar: Deja de llamarle a todas horas. Si está entretenido o entretenida dale su espacio. Si  no tienes la intención clara de que vaya donde estás tu no le llames en absoluto. Repetir su nombre como un loro puede ser un juego divertido cuando acaba de empezar a caminar, pero si lo haces a todas horas dejará de prestar atención.

4. Extinción

Si cuando llamas a tu hijo para que acuda a tu lado no pasa nada, no haces nada con él o con ella, no juegas ni tienes nada importante que decirle…su cerebro entenderá que tus llamadas no tienen una utilidad y dejará de prestar atención cuando le llames. A este fenómeno se le conoce como extinción de la respuesta.

Cómo puedes actuar: No juegues a llamarle a ver si viene. Llámale sólo cuando vayas a jugar o decirle algo importante porque en caso contrario el niño entenderá que tu llamada no sirve para nada y dejará de prestarle atención.

 

Si de verdad quieres que tu hijo acuda cuando le llamas evita asociar tu llamada al reproche y el regaño.

5. Evitación

Si cuando llamas a tu hijo le gritas, le regañas o le haces sentir mal, el niño aprenderá rápidamente que acudir a tu llamada no le hace sentir bien y, lógicamente, evitará acudir cuando le llamas. Esta es la principal razón por la que los niños no acuden cuando sus padres les llaman. Según distintos estudios para contrarrestar el efecto de una interacción negativa debemos tener nueve interacciones positivas. Dicho en otras palabras tendrías que llamar a tu hijo para jugar 9 veces por cada vez que le llames para regañarle. Como esto es poco probable que ocurra puede ser más

Cómo puedes actuar: Evita regañarle cuando acuda donde ti porque acabará evitando tu llamada. En lugar de llamarle para regañarle o corregirle se tú la que se acerque al niño. Si de verdad quieres que tu hijo acuda cuando le llamas evita asociar tu llamada al reproche y el regaño. Simplemente acércate y explícaselo con amabilidad. Educar en positivo es la mejor estrategias para que los niños aprendan y sigan las normas.

Te aseguro que las dos cosas que más les gustan a los niños son estar cerca de sus padres y sentirse valorados por ellos. Muchas veces es simplemente nuestra forma de educar, nuestros enfados, los que hacen que se alejen de nosotros. Si te gustaría aprender a hablar con los niños para que escuchen o cuesta educar en positivo, sin tantos enfados, gritos y castigos puedes aprender aquí..

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