Las 4 cosas que no debes hacer el primer día de cole (por el bien de tus hijos)

He hablado con muchos profes durante los últimos años de muchos temas, pero uno de los que más me piden que comente en el blog es este de hoy. Cómo los padres pueden actuar de una forma positiva para el niño en el primer día de cole. Lo ideal es que se haga una adaptación progresiva y positiva para el niño, recibiendo a los niños en grupos pequeños, facilitando que los padres nos quedemos en el aula (al menos el primer día) y aumentando progresivamente el tiempo en el que el niño está en el aula a lo largo de una semana. Pero la realidad es que en muchos coles y escuelas infantiles esta metodología no está instaurada todavía.

Por eso, si este es tu caso y en los próximos días vas a dejar a tu hijo o hija en el cole por primera vez, he querido compartir contigo 4 pautas básicas para no hacer el primer día de escuela más difícil todavía.

1. No ofrezcas mensajes que reflejen miedos

El primer día de cole es importante que recordemos un principio de neurolingüística. Cuando expresamos un miedo o inseguridad…el cerebro del interlocutor percibe ese miedo y lo hace suyo. Por eso es importante que evitemos mensajes como…”Pórtate bien”, “Haz caso al profesor” o “No pegues a ningún niño”. El niño ya sabe todas esas cosas y posiblemente esté tan asustado y descolocado que no sepa ni qué hacer.

Cómo conseguirlo: Expresa tus deseos positivos. Puedes decirle… “Juega mucho”, “Haz muchos amigos”, “Enséñale a tu nuevo profe tu dinosaurio”, aunque mi favorito es decirles símplemente…”Pásatelo genial!”. Es la mejor manera de que el niño entre en el aula cargado con toda la energía positiva y entusiasmo que tu le puedes transmitir.

 

Mantener la calma es la mejor manera de ayudarlos

2. No llores …(delante del niño)

Es prácticamente imposible no emocionarse y tener ganas de llorar cuando ves a tu hijos pequeños entrar en una clase nueva por primera vez. Nos da pena separarnos de miedo.  Sabemos que estamos siendo testigos de un momento trascendental en su vida.  Sentimos que les estamos desprotegiendo. Y todo ello hace que las lágrimas estén ahí, junto con el nudo de garganta y  preparadas para salir a borbotones. En la mayoría de los casos os suelo decir que mostréis vuestras emociones a los niños, pero en este caso no. Este es un día para transmitir a nuestros hijos confianza, seguridad y calma. Es nuestro trabajo como padres en este día concreto, no porque tengamos que parecer duros, sino símplemente porque es la mejor manera de ayudarlos.

Cómo conseguirlo: Esto puede ser difícil y requerir gran control emocional por tu parte. Es normal tener ganas de llorar. Una estrategia para lograrlo es pensar, como has leído antes, que es importante mostrarte alegre y fuerte para tus hijos. Otra, tener en mente que, en cuanto el niño haya entrado por la puerta ya podrás relajarte y llorar si lo necesitas.

Si el niño te ve asomándote por la ventana, va a pensar que estás ahí fuera y sólo va a querer salir para estar contigo

3. No mires por la ventana

Se que muchos no me haréis caso con este, pero puede ser tan importante como los demás. Cuando un padre se asoma por la ventana corre el riesgo de ver a su hijo llorando, solo o símplemente con cara de perdido, desubicado. Esto va a generar en el padre una angustia con la que se tendrá que ir al trabajo y te puedo asegurar que no es nada agradable. Sin embargo, esta recomendación no está pensada para ti, sino para el niño. Cuando un niño ve al otro lado de la ventana a sus padres….piensa que están ahí fuera. Que se van a quedar en el patio todo el tiempo que el esté en el aula y va a querer irse con ellos. Además el hecho de que te asomes dará al niño la percepción de que no confias del todo…y sólo hará que se angustie mas.  Créeme si quieres que tu hijo esté tranquilo no dejes que piense que tu estás ahí fuera…disponible y preocupado por lo que le pueda pasar.

Cómo conseguirlo: En cuanto el niño entre por la puerta, da media vuelta y vete a donde tengas que ir; al trabajo, a casa o a la cafetería a desayunar. Pero no te quedes ahí. 

Las prisas y el estrés pueden hacer que toda tu capacidad de autocontrol se venga abajo..y la de tu hijo también. 

4. Y por último…no llegues tarde

Conseguir hacer lo que hemos escrito más arriba requiere un gran control emocional y puede resultar difícil. Salir tarde de casa, ir con prisas, hará que aumente nuestro nivel de estrés, y sabemos que el estrés es un desregulador emocional. Cuando estamos estresados, nos enfadamos con más facilidad, gritamos con más facilidad, lloramos con más facilidad y decimos cosas que no queremos decir con más facilidad.

Cómo conseguirlo: Estos son trucos que todos los padres sabemos, pero que, por algún motivo los que llegan tarde no suelen poner en práctica. Prepara la mochila con el niño…el día antes.  Prepara la ropa del niño, y la tuya propia…el día antes. Prepara la mesa del desayuno…antes de acostarte.  ¡Llena el depósito de gasolina! Y sobre todo despiértate con mucho tiempo y planifica llegar al menos 10 minutos pronto. Si el niño o la niña se tira el desayuno encima y le tienes que cambiar te alegrarás más que nunca de haber ido con tiempo de sobra.

Espero que estas 4 recomendaciones os ayuden a sentiros más seguros, pero sobre todo a transmitir seguridad y confianza a vuestros hijos pequeños. Recordad que empezar el cole es, posiblemente, la primera gran aventura en la vida de un niño y las aventuras están para disfrutarlas, no para sufrirlas. Así que cargaos de ánimo e ilusión y transmitírselo a vuestro hijo o hija. Veréis como, con el paso del tiempo, es un lugar fantástico en el que aprende, disfruta y hace amigos que, posiblemente le acompañarán toda la vida!

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

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