6 cosas que intento recordar cuando voy a corregir a alguno de mis hijos

Corregir

Corregir es una palabra complicada. Es complicada para los niños y es complicada para los padres. A muchos padres se les atraganta esta palabra porque no se sienten cómodos a la hora de educar a sus hijos en situaciones difíciles. Corregir es, de hecho, un verbo poco popular en muchas pedagogías que confían en la capacidad de los niños pequeños de encontrar su propio camino. Sin embargo ni la ciencia ni yo estamos de acuerdo con esta perspectiva. Es cierto que los niños van a aprender muchas cosas a través de sus propias experiencias, pero también es cierto que necesitan de los adultos para aprender muchas otras.

No hay que tener miedo a corregir a los niños

La realidad es que en la educación, al igual que en la naturaleza y en la vida misma hay momentos dulces y otros menos dulces. Momentos de regocijo y también momentos en los que debemos decir “no” o ponernos un poquito serios para que los niños aprendan la importancia de los límites y las normas. Esa es la principal razón de que los niños necesiten de sus padres para desarrollarse. Los padres somos los encargados no solo de darles alimento, cobijo y protección, sino también somos los responsables de mostrarles las normas y los límites que se van a encontrar en el mundo real.

Corregir no es sinónimo de recriminar o intimidar

Si bien todos los padres debemos corregir a nuestros hijos en algún que otro momento esto no significa que nos de derecho a hacer sentir mal al niño. Ser padres no nos hace superiores ni nos da derecho a dañar la autoestima del niño. Al contrario, los padres tenemos como función ayudar al niño o niña y nuestra principal función es la de proteger el bienestar y la autoestima de los nuestros hijos. Por eso es importante que cambiemos nuestra perspectiva y entendamos que nuestra labor no es castigar o hacer sentir mal al niño que no se comporta como esperamos sino ayudar al niño que no sabe, no entiende, no es capaz de controlarse o todavía no tiene las habilidades que necesita. Ayudar al niño a desarrollar esas habilidades es junto con las labores de protección nuestra principal función.

Precisamente porque quiero ayudar a mis hijos a crecer sin sentirse intimidados cada vez que veo a mis hijos haciendo algo inapropiado o están frente a un peligro intento recordar estas 6 ideas que me ayudan a estar más calmado y a ellos a sentirse más queridos y respetados.

1. El niño/a es maravilloso

El niño es maravilloso aunque se haya equivocado o haya alguna cosa que todavía no sepa hacer “bien”. Nunca dejes que tu forma de corregir haga que dude de su valía.

2. No recrimines

La corrección no debe ser nunca una recriminación sino una tarea de aprendizaje conjunto. Todos nos podemos equivocar y todos podemos aprender a hacerlo mejor (incluido tu, ¿no crees?)

3. No hables del niño sino de su habilidad

Si le dices a un niño “Eres un bruto” le vas a avergonzar.  Si le dices…”Lo has tirado muy fuerte”, te abre la posibilidad de tirarlo un poco menos fuerte la próxima vez. Lógico, ¿verdad?

4. Ellos no saben

Si dices a un niño pequeño “No toques eso” enseguida querrá descubrir por qué no se puede tocar. Si, en cambio, le explicas por qué verás cómo, en muchos casos, se da cuenta y aprende más rápido. La mayoría de las veces sólo actúan como actúan porque no tienen la misma información que tu manejas

5, No bloquees sus sentidos

Los niños aprenden cuando la persona que enseña demuestra amor y actitud positiva y se bloquean cuando demuestra rabia o descontrol.  Este fenómeno tiene que ver con una región del cerebro llamada amígdala. Esta región del cerebro se activa cuando un niño o niña ve a su papá o mamá enfadados o les escucha gritar y cuando esto ocurre el cerebro bloquea los canales de la atención y concentración. Aunque el niño quiera escucharte y hacerte caso lo normal suele ser que no sea capaz porque está demasiado asustado. Sólo puede llorar o como mucho controlar las ganas de salir de ahí corriendo. 

corregir

Ser firme no tiene nada que ver con asustar al niño o gritar. Hay muchas estrategias efectivas que te pueden ayudar a mostrarte firme sin intimidar a tus hijos. 

6. Lleva tiempo

Es poco realista pensar que un niño va a dejar de levantarse de la mesa tan sólo con explicárselo. Tanto el niño como especialmente tu, tenéis que tener claro que hay cosas que requieren muchos ensayos.

No siempre es sencillo…

No siempre es sencillo mantener estas ideas en mente. En muchos casos hemos sido educados de tal manera que en los momentos de tensión, o cuando la situación dispara nuestras alarmas resulta normal repetir patrones que hemos observado en nuestros padres. Es la principal razón por la que muchos padres tienen dificultades para educar a sus hijos de forma positiva. No te culpes. Todos los padres tenemos derecho a equivocarnos y perder los nervios en alguna ocasión. De nada sirve culparse o exigirse demasiado, pero al igual que ocurre con nuestros hijos es bueno darnos cuenta de nuestros errores y aprender estrategias que sean una ayuda para hacer las cosas un poco mejor la próxima vez. Resulta lógico, ¿no te parece?

…pero al menos sabrás que estás en el camino correcto

Como has podido ver estas seis ideas son muy sencillas pero albergan mucho sentido común.  La educación en positivo es igual. Son un conjunto de ideas sencillas que ayudan a entender las necesidades de los niños y una serie de estrategias sencillas que todos los padres y madres pueden aprender para ayudar a sus hijos a tener un desarrollo pleno sin dañar su autoestima y confianza. La realidad es que hay muchas estrategias efectivas que te pueden ayudar a mostrarte firme sin intimidar a tus hijos. Como has podido leer hace un momento, no siempre es fácil pero por lo menos sabrás que estás en el camino correcto.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.