Consejos para aplicar la disciplina positiva en pareja

Disciplina positiva en pareja

Aplicar la disciplina en pareja puede ser todo un reto porque cada miembro de la pareja tiene una visión distinta de lo que debería ser una familia o cómo deberían educar a sus hijos.

Esto es algo que ocurre en casi todas las familias, no sólo entre aquellos que quieren aprender a educar en positivo. La buena noticia es que la Educación en Positivo también nos ofrece estrategias para abordar estas dificultades y a medio y largo plazo la educación en positivo trae mucha calma y armonía a toda la vida familia (incluida la pareja),

En este post vamos a analizar cuáles son los retos de las parejas en las que uno de los miembros o los dos decide comenzar a educar en positivo.

¿Cuáles son los principios de la disciplina positiva?

Muchos padres se interesan por la disciplina positiva pero no tienen claro en qué consiste o les asusta pensar que es una forma de educar demasiado “hippie” o permisiva para ellos. Por ese motivo es importante que los dos miembros de la pareja entiendan que la educación en positivo ni es permisiva ni es una moda. En este post puedes leer cuáles son los principios de la educación en positivo, aunque aquí te dejo un pequeño resumen.

1. Amabilidad

En la educación en positivo creemos que es fundamental que los niños crezcan sin miedo a sus padres y sintiéndose queridos y seguros en sus propias casas. Por eso es importante ser capaces de ser amables, incluso cuando estamos poniendo un límite.

2. Firmeza

Muchas personas creen que la educación en positivo es sinónimo de permisividad, pero nada más lejos de la realidad. La educación en positivo ayuda a los padres a ser claros y firmes con los límites y las normas para evitar los conflictos, los gritosy la necesidad de recurrir a estrategias que puedan crear malestar. La firmeza es la mejor estrategia para evitar perder los nervios.

3. Respeto mutuo

Tan importante como respetar las necesidades y ritmos del niño es que las necesidades y ritmos de los padres sean respetados. Para ello es fundamental ser comprensivos con los niños pero también ser comprensivos con nosotros mismos y entender nuestros límites.

4. Pertenencia

Todos necesitamos sentir que somos parte de algo y que somos valorados por los demás. La educación en positivo ayuda a los niños a sentirse una parte importante y valiosa de su familia.

5. Educación a largo plazo

Los gritos y castigos pueden conseguir algunos resultados a corto plazo. Sin embargo, la educación en positivo busca sembrar seguridad, confianza, amor y respeto. Estos sentimientos y valores pueden no verse de forma inmediata pero dan sus frutos en el medio y largo plazo.

Disciplina positiva en pareja

Familias distintas padres distintos

Tendemos a hablar y pensar en la pareja como una unidad indivisible. Sin embargo, no debemos olvidar que la pareja está formada por dos personas y como cualquiera que vive y educa a sus hijos en pareja se dará cuenta esas dos personas suelen provenir de entornos, valores y contextos muy distintos.

Aunque tu pareja y tu hayáis nacido en la misma ciudad, el mismo barrio y hayáis ido a la misma escuela e incluso vuestros padres tuvieran el mismo trabajo es casi inevitable que tú y tu pareja hayáis sido educados de forma distinta.

Es posible que a ti te dejaran ir descalza por la casa y que a tu pareja, sin embargo, le obligaran a ir calzado dentro de casa para evitar resfriados. De la misma manera es probable que en casa de uno de vosotros los gritos fueran más frecuentes y los castigos más severos mientras que en casa del otro hubiera más permisividad.

Disciplina positiva en pareja

Aceptar a tu pareja

Una parte importante de la educación y disciplina positiva pasa por aceptar al niño tal y como es. Esto implica aceptar sus puntos fuerte, aceptar sus ritmos y su capacidad para cambiar. En este sentido resulta, hasta cierto punto, paradójico que muchos progenitores que están iniciando el viaje de la educación en positivo presionen y se sientan decepcionados con sus parejas cuando no están alineados en la misma forma de educar.

Puede parecerte de locos, pero aceptar las emociones de tu pareja puede dar la vuelta a la situación por completo. 

Es normal que nos preocupemos si vemos que nuestra pareja grita o castiga a nuestros hijos. Es normal que queramos ayudarle a cambiar su punto de vista, pero créeme. La mejor manera no es a base de presionar y obligar sino que la manera en la que muchos padres comienzan a interesarse por la educación en positivo es a través de la paciencia, la comprensión y el encuentro.

Por ejemplo cuando un papá grita a su hijo pequeño porque ha tirado la leche podemos decir:

“¡No te voy a consentir que grites a Rodrigo!”

Poner límites puede ser eficaz, pero…¿Te has fijado que acabas de hacer lo mismo que estás pidiendo a tu pareja que no haga?

Prueba con

Ante la misma situación en la que un padre grita a su hijo pequeño porque ha tirado la leche podemos decir algo distinto:

“Veo que te has puesto muy nervioso cuando Rodrigo ha tirado la leche. ¿Estás bien? Me parece que estás más estresado de lo habitual”.

Esto puede parecerte de locos, pero puede darle la vuelta a la tortilla totalmente. Tu pareja será capaz de conectar con su frustración y reflexionar con tu ayuda sobre tu forma de actuar. Además será una buena demostración de que ser comprensivos va a dar mejores resultado con vuestro hijo que ser autoritarios o intimidatorios.

Valorar las diferencias en la pareja

Discutir en la pareja es la cosa más normal del mundo. Cada uno tenemos nuestros valores, manera de hacer las cosas y visión de cómo educar a nuestros hijos.

En muchos casos esas discusiones ponen el foco en convencer al otro de que nuestra manera es mejor o llegar a un acuerdo de cómo “deben” de hacerse las cosas. Sin embargo, pocas veces pensamos en que esas diferencias son buenas y necesarias para nuestros hijos. Es bueno que uno de los padres sea más organizado y el otro más creativo.

Es bueno que uno de los padres sea más protector y el otro tenga una mayor capacidad de asumir riesgos. De la misma forma es también bueno que uno sea más permisivo y el otro sea más firme. Al fin y al cabo la naturaleza es sabia y ha hecho que, en nuestra especie, los niños tengan dos progenitores que aportan cada uno sus propios genes, personalidad y visión de cómo hacer las cosas.

Por supuesto esto no quiere decir que sea bueno ni justo que uno de los dos progenitores nunca acueste al niño, no lave los platos ni se involucre en los cuidados de los niños o las tareas del hogar. Simplemente quiere decir que las diferencias que encuentras en tu pareja probablemente estén aportando cosas distintas y valiosas para el desarrollo de tus hijos. Piensa en cuáles son los puntos fuertes de tu pareja y cómo benefician a tus hijos. 

Crecer juntos

Muchas veces se acerca a mi un padre o una madre y me pregunta: “Mi pareja no cree en esto de la educación en positivo: ¿Qué puedo hacer?”.

Muchas veces se acerca a mi un padre o una madre y me pregunta: “Mi pareja no cree en esto de la educación en positivo: ¿Qué puedo hacer?”. Veréis; a mi me gusta explicar que la educación en positivo es como un camino. Un camino en el que aprendemos a comprender al otro; a aceptarlo y ayudarlo sin gritos, amenazas o castigos. Y en ese camino estamos todos. Algunos van en una parte más adelantada del camino y otros en una parte más atrasada del camino.

Es posible que tu pareja grite a tus hijos de vez en cuando, pero también es muy posible que cuando él o ella eran pequeños les pegaran o castigaran con más dureza. Es posible que para tu pareja gritar, de vez en cuando, sea un progreso enorme respecto a cómo le educaron cuando era niño o niña. Es posible también que tu hayas aprendido a educar en positivo y te des cuenta de muchas cosas que pudiste haber hecho distinto antes o que todavía haya veces que grites o recurras a alguna amenaza para que tus hijos colaboren. Es normal. Todos estamos en ese camino de aprender a ser más comprensivos y humanos con los demás.

Una buena manera de ayudar a tu pareja es evitar juzgarla o criticarla y simplemente ser comprensivo con sus errores. Otra buena forma de ayudar es mostrarle una manera distinta de hacer las cosas a través de tu propia experiencia.

Discusiones en pareja

Un aspecto al que doy mucha importancia en mi propia familia y cuando atiendo a familias tiene que ver con las discusiones de pareja. Debemos ser conscientes de que en la pareja va a haber desacuerdos. Estos desacuerdos no son malos sino que son positivos porque nos ayudan a resolver conflictos y aclarar malentendidos. También tienen un papel fundamental para progresar y adaptarnos como pareja.

Por eso si los desacuerdos son conducidos de una forma más o menos adecuada pueden resultar muy positivos para la pareja. Sin embargo, si estos desacuerdos son conducidos de una forma inadecuada pueden erosionar (a veces incluso destruir) la relación de pareja y tener un impacto muy negativo en nuestros hijos. Por eso una parte esencial del trabajo con parejas consiste en ayudarles a conseguir estas cuatro cosas:

  1. Escuchar al otro sin interrumpir.
  2. Comprender su punto de vista, aunque no tenga nada que ver con nuestra percepción
  3. Aceptar y validar sus emociones o punto de vista (aunque no nos sintamos de la misma manera
  4. Evitar a toda costa los gritos, amenazas o cualquier otra forma de agresión física o emocional

Una herramienta para reducir las discusiones en pareja

Como has podido comprobar la educación en positivo en pareja tiene sus desafíos pero también ofrece muchas herramientas y soluciones para que esos conflictos de pareja que siempre se dan cuando intentamos educar a los hijos sean los menos posibles.

Comprensión, Aceptación, Valoración de la pareja, Crecimiento y una gestión positiva de los desacuerdos son los cinco puntos en los que la Disciplina positiva puede ayudarte a educar a tus hijos y mejorar tu relación de pareja.

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