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5 razones para leer hoy al menos un cuento a tus hijos

Leer cuentos niños

¿A qué niño no le gusta escuchar un buen cuento de la boca de sus padres?  Los seres humanos escuchamos historias desde antes de que se inventara la escritura y, de hecho, era la manera natural de aprender información importante sobre nuestro pasado. Podríamos decir que nuestro cerebro está preparado genéticamente para interesarse por los cuentos e historias y, a su vez, escucharlos resulta una forma eficaz para desarrollar nuestro cerebro.  Cuando los niños son pequeños, normalmente entre el año y los 4 ó 5 años de edad, los padres solemos leer bastante cuentos a nuestros hijos. Sin embargo, a medida que se hacen mayores, a medida que nacen más hermanos y estamos más ocupados intentando llegar a todo o intentando mantener el orden en casa está costumbre va desapareciendo. Es una auténtica pena porque los cuentos contribuyen durante toda la infancia a mejorar estas habilidades que describo a continuación:

1. Le ayuda a adquirir vocabulario

El bebé que señala con 9 meses los objetos del cuento que le lee su padre aprende palabras nuevas. El niño de 2 años que escucha un cuento en el que el personaje hace distitnas acciones aprende verbos nuevos. El de 4 adjetivos que le permiten entender el carácter de las personas y el niño de 9 años que escucha un sin fin de palabras nuevas que le permiten comprender mejor diferencias sutiles entre palabras como por ejemplo las que existen entre Malvado (que tiene maldad) e Infame (que tiene maldad y, además, carece de honra). Como ves, leer cuentos a los niños de todas las edades les ayuda a adquirir nuevo vocabulario, una función tremendamente importante para nuestro desarrollo intelectual y emocional.

2. Mejora su capacidad de atención y comprensión

¿Alguna vez hiciste en la escuela un dictado? Posiblemente te preguntes todavía para que sirven…al igual que lo haces con las raíces cuadradas. Pues bien; los dictados (que se volvieron a hacer obligatorios en Francia en el año 2015 después de muchos años de destierro) permiten a los niños a mejorar la capacidad de permanecer atentos durante largos periodos de tiempo a información poco estimulante. Puede parecer algo irrelevante en una sociedad con tanto entretenimiento, pero es la habilidad que utilizamos cuando escuchamos y comprendemos a personas que nos hablan, cuando estudiamos un texto o símplemente cuando vamos conduciendo por una carretera monótona una vez caída la noche. No se a tí, pero a mi me parece importante que los niños puedan mantener la concentración por sí solos, sin ayuda de una pantalla que les ofrezca nuevos estímulos a cada segundo.

En los hogares donde hay más de 200 libros, el fracaso escolar es casi inexistente 

3. Le ayuda relacionarse con otros niños

Como puedes imaginarte, el niño que ha escuchado más vocabulario tiene una mayor riqueza de palabras para utilizarlas cuando se quiere expresar. No solo eso. Escuchar cuentos e historias les ayuda a estructurar el lenguaje de tal manera que colocan mejor los adjetivos, organizan mejor las frases e hilan mejor su discurso de principio a fin.  Los estudios indican que cuando un niño tiene un buen vocabulario se siente más seguro en sus relaciones con los demás. Los niños con más vocabulario tienden a intervenir más, a llevar la voz cantante, participan más en las decisiones grupales (como cuando intentan decidir a qué quieren jugar) y se defienden mejor de los ataques verbales de los compañeros.

4. Le ayuda a leer más rápido

Si cuando eras pequeño os hacían leer en voz alta en clase, recordarás que había niños que lo pasaban realmente mal. Se quedaban en blanco al inicio de alguna palabra y entraban en bucle hasta que al final conseguían decirla. Quizás lo hayas observado en alguno de tus hijos. Este es un fenómeno que se observa más en niños con menos vocabulario a los que les cuesta reconocer palabras poco familiares y una de las mejores maneras para solucionarlo consiste en leer muchos, muchos cuentos. Como ves, toda esa riqueza de vocabulario comienza a tener su impacto en el mundo escolar del niño.

“Si quieres que tus hijos sean inteligentes leeles cuentos. Si quieres que sean más inteligentes….leeles más cuentos” Albert Einstein 

5. Mejora (y mucho) el rendimiento académico

Para los 8 años, tercero de primaria, la habilidad lectora empieza a ser una de las habilidades más importantes para predecir el rendimiento escolar de un niño. A esa edad los niños empiezan a depender de su propia capacidad de lectura para entender los enunciados de los exámenes y para repasar algunos párrafos con información importante el día del examen. Para cuando estén en bachillerato, la capacidad de lectura es simplemente crucial. Escuchar cuentos también mejora la expresión verbal ayudando al niño a hablar y escribir de forma más clara, lo que contribuye a hacer mejores redacciones o desarrollando mejor un examen.

Como digo al principio de este post estas 5 son razones para leer al menos un cuento a tus hijo durante el día de hoy, pero si le lees más efecto será mayor todavía. No en vano Albert Einstein dijo una vez….”Si quieres que tus hijos sean inteligentes leeles cuentos. Si quieres que sean más inteligentes….leeles más cuentos”. Un dato que ilustra la importancia de la lectura en el rendimiento académico: el informe PISA del año 2014 reveló que en aquellos hogares con menos de 50 libros en sus estanterías la probabilidad de fracaso escolar era alta mientras que en aquellas casas en las que había más de 200 libros era prácticamente nula indicando que los padres que leen no solo transmiten a sus hijos el amor por la lectura sino que además les hablan con un vocabulario más rico.

A todas estas razones no debemos olvidar una de las más importantes. El disfrute. Los niños disfrutan de forma genuina de escuchar historias de boca de sus padres, y la verdad, es que me parece una razón de tanto peso como cualquiera de las otras. Al fin y al cabo, no saltamos en los charcos o jugamos con ellos a la pelota para que desarrollen su coordinación, sino porque nos gusta verlos disfrutar. Disfruta hoy con tus hijos de un buen cuento. Puede estar escrito o salir de tu imaginación. Puede tener ilustraciones o no. Observa como abren sus ojos fascinados, como sonríen en los pasajes divertidos y no olvides cerrar el libro en mitad de la historia fingiendo que no quieres continuar, verás como te suplican que sigas…porque escuchar cuentos es algo que les apasiona de verdad.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres

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