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¿Por qué es tan importante la voltereta?

Hacer la voltereta es una habilidad compleja. Para algunos niños resulta divertido y estimulante mientras que para otros resulta todo un desafío. Alrededor de los 3-4 años los niños tienen la fuerza en los brazos, piernas, cuello y espalda para poder hacer una voltereta aunque no todos lo hacen tan pronto y cada vez son menos los que aprenden a hacerla. La verdad es que todos los juegos de motricidad como la pídola, la voltereta o hacer el pino dejan de ser entretenimiento para los niños en las culturas en las que cada vez pasan menos tiempo en la calle, en el parque y tienen a su disposición todo tipo de estímulos que atrapa su atención como los dibujos animados y videojuegos.

Sin embargo, los juegos que implican el dominio de su propio cuerpo tienen su importancia en el desarrollo. Puede parecer que son juegos sin un fin concreto o inútiles e inconexos para el desarrollo del niño y sin embargo inciden directamente en su desarrollo neurológico. El ejemplo más claro es el de la voltereta.

Cuando nacemos nuestro cerebro viene programado con una serie de reflejos que facilitan nuestra supervivencia. Uno de los más conocidos es el reflejo del mono que hace que ante la súbita pérdida de contacto el niño se sobresalte estirando sus extremidades. Los bebés recién nacidos son muy frágiles y “blanditos” y por eso este reflejo tiene como fin aumentar el tono muscular en todo el cuerpo para en caso de una caída proteger así la cabeza o la espalda (las zonas más delicadas del cuerpo).

A medida que nos hacemos mayores este reflejo se “integra”. Esto quiere decir que el reflejo no está tan presente y podemos saltar en una cama elástica o a rematar un balón de cabeza sin sentir esa sensación de miedo y tensar todo el cuerpo. De alguna manera aprendemos a estar relajados en ciertas situaciones en las que tenemos menos control. El hecho de que esté integrado no quiere decir que haya desaparecido por completo. El reflejo sigue existiendo en regiones profundas de nuestro cerebro y se activa cuando experimentamos un susto como podéis ver en este divertido video.

A todos nos ocurre, cuando nos dan un susto, nuestro cuerpo se tensa y experimentamos esa sensación incontrolable que dura apenas unos instantes y que no es otra cosa que una manifestación de nuestro reflejo neurológico de supervivencia.

Hacer la voltereta es una de los juegos que ayuda a integrar este reflejo. ¿Por qué? Pues porque cuando hacemos la volterta siempre hay un momento en el que perdemos el control, donde perdemos nuestras referencias espaciales y el punto de gravedad y nos provoca esa sensación que está entre el miedo y la emoción. Hay niños a los que les cuesta más hacer la voltereta que a otros y, posiblemente son los que más la necesiten. Es más frecuente ver esta dificultad en niños que han nacido por cesárea y que por tanto no vivieron esa primera experiencia de pérdida de control al avanzar cabeza abajo por los conductos hasta que la matrona la puso sobre la tipa de mamá. No ocurre siempre y no es la única razón por la que un niño le cueste más trabajo hacer la voltereta, pero la mayoría de expertos en desarrollo infantil sí que coinciden en que vencer este miedo tan “primario” haciendo la voltereta es una habilidad básica que ayuda a los niños a desarrollar su confianza.

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Así que ya lo sabes, hacer la voltereta puede ser más importante de lo que parece.

Si tus hijos no han tenido tiempo de practicarla porque la tele o los videjuegos consumen toda su atención…apágalos y dales oportunidad para aburrirse.

Si tiene tiempo pero nunca se les ocurrió practicarla….demuéstrales como se hace!!

Y si han tenido oportunidad pero les da miedo…practicad a diario:

– Esperad a que el niño tenga al menos 3 años de edad (la mayoría de niños no las pueden hacer hasta los 4 o incluso 5)

– Elegid una superficie blanda como una cama, una cama elástica, unos cojines o un cesped (evitará parte del mierdo y ayudará a que la gravedad haga su trabajo)

– Demuéstrales tú primero cómo se hace

– Ayúdales a doblar su cuerpo y poniendo sus manos y cabeza lo más cerca de sus pies

– Que cedan su equilibrio a la gravedad (puedes darles tu apoyo/ayuda las primeras veces estando cerca del niño o incluso empujándolo o recogiéndolo con suavidad)

– Vete retirando tu ayuda y observa como el niño va ganando confianza

La verdad es que no hay ninguna prisa. Es mejor no empezar demasiado pronto (antes de los 3 años es demasiado pronto) porque el cuello todavía es sensible y no tener ninguna prisa porque como os digo hay niños que las hacen con dos otros con 3, la mayoría con 4 y muchos o lo hacen hasta los 5 ó 6.  Posiblemente ni siquiera sea TAAAAN importante, pero si que creo (y muchos fisioterapeutas, pediatras, psicólogosinfantiles y maestros de infantil también) que aprender a hacer una voltereta es un hito importante que ayuda a integrar los reflejos y da confianza a los niños. Por eso, yo os recomiendo que si vuestro hijo ya tiene 5 o 6 y no sabe hacer una voletereta dediquéis un ratito durante algunas semanas a jugar y practicarla.  Ya verás como les ayuda a sentirse seguro en situaciones en las que no tiene todo el control y ser capaz de avanzar aunque sienta que pierde su punto de gravedad.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”
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2 comentarios de “¿Por qué es tan importante la voltereta?

  1. Avatar
    Judit dice:

    Nuestro hijo llevaba algún tiempo intentando que le saliera bien en la cama y desde hace poco ya le sale bastante bien. Se lo pasa genial haciéndola. No sabemos de dónde le ha surgido la idea, pero nos divierte ver cómo disfruta. Pero solo tiene 28 meses y me he asustado al leerte por lo del cuello, sobre todo. ¿Qué hacemos? ¿ Le decimos que no lo haga más para evitar disgustos? Gracias.

    • Álvaro Bilbao
      Álvaro Bilbao dice:

      Siempre os digo que lo consultéis con vuestro pediatra, pero entiendo que hacer una voltereta en una superficie algo mullida y con cuidado no debería ser malo. Si lo hace a todas horas, preguntad al pediatra. Un abrazo!

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