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Mi hijo está triste…¿Qué hago?

Hijo triste

Durante las últimos días hemos hablado mucho de los síntomas de ansiedad. Hemos escuchado a los psicólogos advertirnos de todas las medidas que podemos tomar para que nuestros hijos no experimenten  ansiedad, estrés o tristeza con la llegada del coronavirus y aislamiento. Pero llega el momento en el que a pesar de todos los consejos, de seguir todas las pautas resulta que notas a tu hijo decaído, apático o claramente tristón. ¿Cómo actuar? A continuación te dejo algunas ideas que creo pueden ayudaros mucho si alguno de tus hijos pequeños muestra síntomas de tristeza.

1. No tengas miedo a las emociones

Los adultos solemos tener miedo a las emociones. Nos asusta quedarnos anclados en las emociones negativas y por eso evitamos llorar, sentirnos tristes o vernos sin ilusión. Sin embargo, eso nos pasa porque nadie nos enseñó que las emociones no duran para siempre. No tengáis miedo a la tristeza o la apatía. Muchas veces son emociones muy saludables que ayudan al niño a descansar, a reconectar consigo mismo o reducir el estrés. Al niño le va ayudar que seáis capaces de tomarlo con perspectiva y mantengáis la calma.

No tengas miedo a las emociones. Las emociones nos ayudan a recuperar el equilibrio y son estados de ánimo pasajeros.

2. No le obligues a estar contento

El niño que está triste necesita estarlo. No le obligues a estar contento o animado cuando su organismo le pide que se recoja a sí mismo o descanse. Puedes ser amable o hacerle alguna broma, pero es muy importante que les des tiempo y espacio para sentir lo que necesita sentir.

3. Escúchale

Los niños pequeños pueden expresarse de muchas formas. Pueden mostrarse enfadados, pegarse a tu pierna y…a partir de los dos años pueden hablar. Busca un momento para hablar los dos solos. Pregúntale si está asustado, si está nervioso, si está cansado o si tiene pena.  El niño tiene que sentir que tiene “permiso” para mostrar su verdadera emoción. Asegúrate de estar a la altura de sus ojos y mantener una actitud calmada y abierta. Si el niño te dice que está triste, dale un buen abrazo y explícale que todos nos sentimos tristes de vez en cuando. El sólo hecho de hacer esto puede ser capaz de deshacer gran parte del nudo emocional que siente.

4. Busca momentos de conexión

Pocas cosas ayudan más a los niños a volver a ganar la confianza que pasar tiempo a solas con su papá o con su mamá. Busca algún rato para pasarlo juntos los dos solitos. Podéis ver una película juntos, hacer un Puzzle los dos solos o bañaros juntitos. Cada minuto que le dediques en exclusiva es un chute de confianza.

Hablar con el niño preguntarle como se siente y ofrecerle momentos de atención exclusiva van a ayudar a darle seguridad. 

5. Mucho afecto

El afecto físico, los abrazos, los besos, el hacernos cosquillas, sentarlo sobre tus rodillas para leerle el cuento o para cenar van a ayudarle a sentirse atendido. Sentir tus brazos y tu afecto físico van a ayudarle a reducir sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y subir sus niveles de oxitocina, una hormona que nos ayuda a sentirnos más relajados y conectados con nuestros seres queridos, lo que nos ayuda a sentirnos relajados.

6. Colechad

Algunas familias practican el colecho a diario. Otras lo practican de vez en cuando y otras no lo practican nunca. Sin lugar a dudas esta puede ser una buena ocasión para hacer un hueco a tus hijos en tu cama. Compartir cama con los niños es una forma genial de ayudar al niño a re conectar con edades más tempranas en las que se sentía más tranquilo y seguro.

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