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6 creencias erróneas sobre el apego muy extendidas

1. El apego se desarrolla principalmente durante los primeros seis meses de vida

Los seis primeros meses de vida son importantes para el desarrollo del apego seguro, aunque según las investigaciones el periodo que va desde los seis meses hasta el año es el más importante. Durante este segundo semestre de vida el bebé comienza a ser capaz de darse cuenta de cuándo su mamá está y cuando no está apareciendo una etapa conocida como “angustia por separación” o “Ansiedad por separación”. Durante estos meses en los que el niño comienza a asustarse cuando se da cuenta de que su mamá no está es cuando resulta más importante atender su llamada y darle la confianza de que, aunque en algunos momentos su mamá (o la figura de apego primario) no esté, irá a atenderlo cuando llore.

2.Los bebés con un buen apego se sienten más seguros con extraños.

Algunos padres entienden que la “seguridad psicológica” que supone un apego bien consolidado hace que el niño pueda estar tranquilo con todo el mundo. Sin embargo, no siempre es así, y de hecho es muy habitual que los bebés con un apego seguro lloren con extraños y reclamen a su mamá. No hay nada malo en ello, símplemente es un bebé que está demostrando que se siente más seguro en brazos de su madre y que, por tanto prefiere estar allí.

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3.Los bebés bien apegados lloran si no están con su mamá

Esta es la creencia opuesta a la anterior. Muchos padres creen que los bebés con un apego seguro lloran si se separan de su mamá (tal y como hemos visto en el anterior punto). Sin embargo esta regla tampoco se cumple en todos los casos. El llanto del niño ante desconocidos depende de muchos factores como su propio carácter. Hay niños más tranquilos, niños más nerviosos, niños con más confianza y niños más inseguros. Por otra parte, el llanto puede venir tanto por la separación de la madre en sí misma (algo muy habitual en niños con apegos seguro) como por la presencia de extraños en ausencia de la madre. Sin embargo, también es frecuente que si el niño ha desarrollado un vínculo con otros adultos (por ejemplo su papá, su abuela o si tía) el bebé no llore, o no lo haga siempre, si la madre no está.

4.El apego se desarrolla a través del contacto físico y la lactancia

Sin lugar a dudas el contacto físico y la lactancia son positivos y contribuyen a que el niño desarrolle un apego seguro. Sin embargo sabemos que las labores diarias relacionadas con el cuidado del niño, como por ejemplo el baño, el cambio de pañal, sostenerlo cuando llora o simplemente prepararle la comida son fundamentales en el desarrollo del vínculo afectivo entre el niño y los padres. Y, por supuesto, la alimentación con biberón no es incompatible en absoluto con la creación de un vínculo positivo y seguro.

5. Para crear un buen apego debemos evitar toda frustración en el bebé

Estaría muy bien que alguien me explicara como podemos evitar toda frustración en otro ser humano. El hambre, el cansancio o el dolor  son circunstancias totalmente naturales que provocan frustración. Los padres debemos abandonar la idea de que podemos evitar todas las frustraciones a nuestros hijos. La clave principal para el desarrollo de un apego seguro está en atender las necesidades del bebé, que, en muchos casos llevarán a calmar el malestar en el niño, pero eso no quiere decir que el niño no se vaya a frustrar en ningún momento. El niño se frustrará en muchas situaciones que los padres no podemos solucionar como cuando le salen los dientes, cuando se encuentra cansado etc. Sin embargo siempre podemos ayudar estando a su lado y transmitiéndole nuestra calma y confianza.

6. Si no colechamos con el bebé éste no desarrollará un apego seguro

El colecho es una forma natural de ayudar a que el bebé duerma tranquilo y sus necesidades estén cubiertas con prontitud. Para muchos padres es la forma más cómoda de conciliar su sueño con el del bebé. Posiblemente contribuya a crear un vínculo seguro porque estimula la cercanía y la satisfacción pronta de las necesidades del bebé. Sin embargo, no hay ningún estudio que indique que no colechar con el bebé esté más asociado a un apego inseguro, ni que colechar con nuestros hijos haga que su apego sea más seguro. El colecho tiene más beneficios a nivel de nutrición (porque facilita la lactancia a demanda) o el sistema cardiovascular (porque reduce el ritmo cardiaco) que sobre el apego.

Como has podido ver ayudar a nuestros hijos a desarrollar un apego seguro es más sencillo de lo que parece. No hay reglas fijas porque el cerebro del niño es un órgano muy flexible y por lo tanto un apego seguro se puede construir de muchas maneras. Según los estudios, lo más importante no es hacerlo todo perfecto y ser un padre o madre de manual, sino simplemente estar ahí cuando nuestros hijos nos reclaman y atenderlos con cariño y calma.

Por Álvaro Bilbao. Autor de bestseller “El cerebro del niño explicado a los padres”

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