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Mi hija pequeña no me deja salir de casa…

Bueno a mí sí…. pero a mi mujer no tanto. Os cuento…

Mi  mujer tiene una desviación de columna importante  y la verdad es que no sabemos si los tres embarazos habrán agravado su  situación pero el caso es que suele tener dolores de espalda. Su médico la prescribió varias sesiones de fisioterapia y posteriormente ha continuado con clases de pilates a las que va todos los martes por la tarde. Pues bien,  todos los martes a la misma hora nos encontramos con nuestra hija pequeña llorando y agarrada a su pierna porque no quiere que se vaya.

Lo primero que quiero decir es que esta situación es totalmente normal,  estoy seguro de que a muchos de vosotros en vuestra casa os ocurre algo similar cada vez que la mamá quiere salir de casa. Y seguirá  siendo normal mientras el niño o la niña lo necesite. No quiero decir que los 5 años  los 6 sería una edad normal para que esto se pasará porque para cada niño será algo distinto. Tampoco te voy a decir que estemos ante un caso de un niño inseguro porque nada más lejos de la realidad. El hecho de que tu hijo se agarre a tu pierna simplemente quiere decir que le ofreces toda la seguridad que necesita y eso es algo bueno para los dos. Lo que si quiero decir aquí es que para abordar esta situación y este problema (porque para la niña es un problema)  hay algunas estrategias que pueden ayudar…

1. Nunca te enfades con el niño

Para el niño es un instinto totalmente normal querer tirarse a las piernas o los brazos de la madre cuando ve que está se aleja de su lado. Aunque  sepa que se queda con su papá que la cuida genial, aunque sepa qué va a volver dentro de un rato, aunque ya sea un niño un poquito mayor si tiene esa reacción es porque no puede evitarlo. Así  que el primer paso es nunca enfadarnos ni culpabilizar al niño por manifestar ese instinto tan importante.

2. No lo hagas más difícil de lo que ya es

Los melodramas tienen sentido cuando vemos una película de Hollywood o cuándo experimentamos una emoción muy importante y duradera,  como por ejemplo cuando una pareja de enamorados se enfrenta a una separación prolongada o cuando perdemos a un ser querido. Sin embargo,  cuando un niño es pequeño y su mamá va a volver en una hora lo mejor es no hacer dramas. Hazlo rápido, dale un beso y dile que tienes que hacer un recado o algo importante. Ya  que el niño no puede controlar sus emoción es bueno que el adulto ponga un poco de control haciendo que el trauma sea más corto que largo.

3. No desaparezcas de su vista sin decir nada

Si el niño está presente cuándo te vas a marchar y está viendo que sales por la puerta es muy importante que le des ese beso de despedida,  le digas que le quieres mucho e incluso que debes esas mejillas para quitarle alguna lágrima. Si bien es bueno despedirse con rapidez también es fundamental que el niño está llorando se siente reconocido por su mamá.  No dar un beso o no despedirse en este caso concreto puede ser interpretado como una señal de abandono y solo hará que la rabieta sea peor.

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4. Elige bien tus palabras

A oídos  del adulto distintas expresiones pueden tener el mismo significado,  pero a oídos de un niño de 2 o 3 años es muy distinto escuchar a su madre decir “Me voy a…” que “Enseguida vengo”.

5. Evita delatarte

Los  niños son muy buenos creando asociaciones. Si un día te vio marchar con las mallas,  zapatillas y bolsa de deporte y se dio cuenta que tardaste mucho en volver…la próxima vez que te vean con esa indumentaria saliendo por la puerta prepárate para la crisis. Si es posible sal de casa con tu indumentaria habitual, despídete con un…”vengo en un ratito” y coge la bolsa de deporte del maletero del coche. Será un poco más sencillo

6. Ojos que no ven corazón que no siente

Esta posíblemente es la recomendación más importante….Un niño con 2 o 3 añitos está perfectamente bien al cuidado de su papá o de su abuela y de hecho, no le agobia tanto el hecho de que su mamá no esté como la visión de ver a su mamá marchar. Por eso lo mejor que podemos hacer es evitar al niño esa imagen ofreciéndole una actividad incompatible (una actividad que no permita al niño estar en la puerta cuando la mamá se marche). Para nosotros resulta muy fácil porque es una actividad programada y así todos los martes un poco antes de las 8…llenamos la bañera y comenzamos con los baños. En algún momento de la actividad mi mujer sale de escena y sin decir nada se cambia y sale sin que nuestra hija pequeña la vea. Luego, es muy posible que Lucía pregunte…¿Dónde está mamá? Y entonces yo le explico…alguna vez se ha puesto triste, pero mucho menos que cuando ha visto a su mamá salir de casa y ha acabado agarrándose a su pierna. Luego nos ponemos el pijama nos secamos el pelo y preparamos la cena juntos y la verdad es que está tan contenta como si su madre estuviera en casa.

A veces como la foto ocurre que todavía no estamos preparados para el baño,  o que simplemente nos pilla desprevenidos. En estos casos intentamos que sea breve porque por experiencia sabemos que cuanto más dirá tenemos la despedida más angustia a niña. Y por supuesto y aunque en un primer momento no le valgan de nada yo la ofrezco mis brazos mis besos y todo mi cariño. Si  además consigo a engancharla con una actividad que le encante cómo pintarme los ojos, dibujar o saltar encima de la cama es muy posible que se le pase un poquito antes y podamos seguir con nuestra rutina de baños pijamas y cenas.

Como veis no hay una solución definitiva ni un antídoto ante la angustia natural del niño por ver a su mamá marchar aunque si elegimos bien nuestras palabras sí evitamos crear asociaciones que angustian más al niño y si le ofrecemos un contexto de juego en el que no vea directamente como la mamá marcha de casa todo será un poquito más sencillo para niño ( y para nosotros también).

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

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