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Por favor, enfádate con tus hijos….

Quiero empezar este post diciendo que una educación basada en enfados es una educación muy pobre, incluso destructiva para los niños. No conviene enfadarnos todo el día ni por cualquier cosa y que es muy importante crear un clima positivo en casa. La estrategia más eficaz para no estar todo el día enfadados es aprender a poner límites y normas sin dramas y fomentar una educación positiva.  Pero hoy he querido escribir precisamente acerca de lo contrario. Acerca de por qué es importante enfadarnos con nuestros hijos de vez en cuando.

Enfadarse con los hijos es un rollo. Es un rollo para los niños y es un rollo para los padres. A todos nos gusta más estar contentos, pero es importante que todos los padres nos enfademos de vez en cuando. No cuando nuestros hijos tienen seis meses o un añito, pobrecitos, pero a medida que se van haciendo mayores..es importante.

Podría dar muchas razones para ello, como que los niños necesitan límites, aunque se pueden poner límites sin enfadarnos.

También podría decir que es importante que sepan quién manda, aunque el autoritarismo no es una buena estrategia para educar a los niños.

Podría decir que el enfado permite mantener la estructura y roles familiares, aunque se puede mantener de otras maneras.

Podría decir que es importante que nos enfademos para detener las peleas entre hermanos, aunque se pueden parar de otras maneras y a veces los enfados sólo las agravan.

Se pueden decir muchas cosas acerca de la importancia de enfadarnos aunque, desde mi punto de vista sólo hay dos motivos realmente importantes. Y la verdad es que son don motivos TAN IMPORTANTES que no querría que ninguno de mis hijos creciera sin aprenderlos:

1. Enfadarse valida el sentimiento de enfado en los niños. Es fundamental que tus hijos sepan que pueden sentirse enfadados. Que tienen derecho a sentirse enfadados y que no hay nada malo con enfadarse de vez en cuando. Si tu no te enfadas, es muy posible que ellos sientan que no se pueden enfadar o que enfadarse no está permitido. Reconozcámoslo. Enfadarse es un sentimiento totalmente humano y natural y todos todos todos los padres nos enfadamos de vez en cuando con nuestros hijos. Es muy posible incluso que los padres que estén en contra de esta idea y aboguen por un modelo de educación de cero enfados…se estén enfadando en estos momentos leyendo este post. Insisto; todos los padres nos enfadamos, así que no dejes creer a tus hijos que sus enfados son una anomalía o algo de lo que avergonzarse.

2. Tus hijos van a sentirse enfadados en muchos momentos de su vida y tienen que aprender a demostrar su enfado de alguna manera y…¿de quién quieres que lo aprendan? ¿De tí o de alguna otra persona cualquiera que conozcan en su vida? ¿Del profesor más gritón del instituto? ¿De un compañero abusón? ¿De un dibujo animado?

Pegar azote niño

Yo creo que lo mejor es que lo aprendan de mi o de mi mujer, y por eso me enfado cuando me siento enfadado. Por supuesto cuando eran bebés no me enfadaba con ellos, porque un bebé no tiene responsabilidad alguna de lo que hace. A medida que se hacen mayores tampoco son muy responsables de lo que hacen, aunque alguna vez me enfado con ellos por algo que han hecho y otras delante de ellos (pero no con ellos) no me enfado con ellos, porque lo que me ha enfadado no tiene que ver con nada que hayan hecho, pero no quiero ocultar mi emoción de enfado. No sabría decir si tengo genio o no, porque soy de esas personas bastante pacientes que puede mostrar el genio en determinados momentos. Aunque como quiero que mis hijos aprendan de mi, intento corregir mis errores y mostrar mis enfados siguiendo estas 5 reglas que comparto contigo.

1. Me enfado antes de rebosar el límite, cuando algo me molesta o veo que la situación se puede poner peor. De esta manera tengo la dosis suficiente de autocontrol para enseñar a mis hijos que no hay que perder el control cuando uno se enfada.

2. Me enfado sin insultar o decir palabrotas para enseñar a mis hijos que no hay que perder el respeto por los demás cuando nos sentimos enfadados.

3. Me enfado con cara de enfado, con brazos de enfado y voz de enfado, pero sin gritar o tirar cosas para que no se sientan asustados. Para un niño pequeño la imagen de un adulto enfadado puede ser aterradora, así que enfadarse con calma y moderación siempre ayuda a los niños a entender el enfado en lugar de asustarse y no entender nada de lo que pasa.

4. Me enfado diciendo lo que no me gusta y cómo lo podemos arreglar para que todos sepamos de donde viene el enfado y como podemos arreglarlo

5. Y cuando ya no puedo más y me pilla desprevenido utilizo mi truco especial. Me enfado como un ogro, como un elefante  o como un oso enfadado, levantando los brazos y lanzando mi gruñido especial, haciendo un poco de teatro y de broma para poder expresar toooodo mi enfado, para que los niños lo sientan, pero tenga un punto divertido que les haga saber que, aunque haya perdido la paciencia.. nada ha sido tan grave.

La verdad es que en esos momentos en los que me enfado “a lo bestia” mis hijos se mueren de risa, salen corriendo y dejan que les persiga pero saben también que su padre se enfadó o que no pudo más. Y está bien que lo sepan porque todos tenemos nuestros límites, nuestros enfados y nuestros defectos y creo que es un gran regalo que ellos sepan que pueden enfadarse y defender sus límites cuando sea necesario.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

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Situaciones Difíciles

 

Un comentario de “Por favor, enfádate con tus hijos….

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