Los 7 peores consejos de p/maternidad ordenados de malo a peor

Peores consejos maternidad

Una de las cosas más tediosas para los nuevos padres es tener que escuchar consejos de todo el mundo. La mayoría de consejos están expresados con la mejor intención. Pero como se suele decir el cementerio está lleno de buenas intenciones y por eso hoy te traigo estos son 7 consejos que podrían enterrarse para siempre, por que aunque la intención sea buena la realidad es que no ayudan a los niños.

1. Si se cae de la bici, se tiene que volver a subir

Este es un buen consejo en términos generales, pero pierde un matiz que es sutil pero importante. Hay un instinto básico en el ser humano que es el instinto de autoprotección. Este instinto nos protege de personas y cosas que son potencialmente peligrosas. En este sentido, cuando un niño se cae de una bici, de un patinete o de un caballo su instinto de protección le va a decir que se aleje de eso que le hizo daño. Y es bueno que sea así. Siempre hay que dejar al niño unos minutos para que se aleje de eso que le hizo daño. Una vez se haya recuperado del susto y haya comprendido que es algo difícil que puede aprender a dominar es momento de retomar la actividad.

Qué puedes hacer en su lugar

Dale tiempo para que se recupere del susto. Pregúntale de vez en cuando si ya está más tranquilo o tranquila. Explícale que es importante que antes de volver a casa lo volvamos a intentar para que sienta confianza y ayúdale si hace falta para que se sienta un poco más seguro o segura.

2. Déjale ver esa película, se tiene que hacer mayor

Si estamos hablando de películas de violencia o terror esto es una muy mala idea. Creéme los niños pequeños no deben y no quieren ver este tipo de películas. La infancia es una edad en la que el niño tiene que ser niño. Conservar su inocencia, explorar y conservar su sensibilidad son garantes de que pueda desarrollarse de una manera adecuada en la adolescencia y la vida adulta. La mayoría de niños menores de 10 años que han visto este tipo de películas (aunque sea una parte pequeña) suelen recordarlo de por vida y experimentar pesadillas. Es bueno que los niños vayan madurando pero es mejor que lo hagan un poco tarde que demasiado pronto.

Qué puedes hacer en su lugar

Ver juntos películas centradas en valores como la familia, la amistad, el cuidado de los más débiles o la protección de los animales. También puedes contarles algo sobre las películas “de mayores”, son historias que les fascinan y les preparan para poder verlas, pero el impacto psicológico es mucho menor si lo hacen poco a poco. Los niños tienen muchas cosas por descubrir y no necesitan descubrir las más violentas o terroríficas con 5. 7 o 9 años.

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3. Que se lo termine todo

Muchas de las personas que están convencidas de la importancia de que los niños se terminen todo el plato lo aprendieron de alguna persona que había vivido una guerra o una época de hambruna. Os puedo asegurar que si estuviéramos en guerra ahora mismo y no supiera cuándo mis hijos van a volver a comer, posiblemente yo fuera el primero que les pidiera que aprovecharan (o terminaran toda la comida). Resulta normal que nuestras abuelas enseñaran esto a nuestros padres, pero hoy en día en la época de los supermercados y los restaurantes de comida rápida no tiene ningún sentido.

Qué puedes hacer en su lugar

Dile a tus hijos que coman lo que necesiten. Diles que confíen en su estómago y sus sensaciones. Es posible que algunos de los que leéis esto tengáis un hijo o hija que sea un pésimo comedor. En estos casos (en muchos otros también) la mejor intervención suele ser eliminar del carro de la compra y de los armarios de la cocina todos los alimentos ricos en azúcar, comenzar a comer todos juntos y crear un ambiente distendido y relajado en la mesa para que el niño juegue, experimente y se sienta libre de probar y comer cuando tenga hambre.

4. Si lo metes en la cama no vas a conseguir que salga

Este es un consejo que proviene de la edad media. Hasta esa época en Europa, al igual que en el resto del mundo, los padres compartían lecho con los hijos. Era la mejor manera de estar calentitos y estar protegidos. Sin embargo al no haber control de la natalidad,  durante las épocas de hambrunas y en las casas más pobres los padres que no podían alimentar a todos sus hijos acostumbraban a ahogar a los recién nacidos y justificaban su muerte con la excusa de que habían muerto aplastados mientras dormían. En ese momento y con el interés de proteger a los más pequeños la iglesia estableció que los padres no podían dormir con sus hijos. Y esta tradición se ha mantenido hasta hoy en casi todos los países Europeos.

Qué puedes hacer en su lugar

La realidad es que la ciencia ha demostrado que compartir cama con nuestros hijos no tiene ningún peligro siempre y cuando haya unas normas de seguridad básicas. No es algo que se haya demostrado “mejor” para los niños pero tampoco se ha demostrado que sea “peor” para su desarrollo psicológico. Hoy en día está bien aceptado por la mayoría de los profesionales que compartir cama o no es algo que debe ser a libre elección de cada familia. Sí es cierto que muchas familias consultan acerca de cómo hacer para realizar una transición del niño a su cama, aunque esta cuestión es relativamente fácil si hemos establecido una buena relación con nuestros hijos y hemos aprendido a poner límites.

Consejos

 

5. Ignóralo

Gran consejo que alguien debió decir a un padre cuando no sabía que hacer en alguna situación. La realidad es que los niños necesitan mucha atención y que, por lo general, ignorarlos puede dañar su autoestima. Hay ciertas situaciones en las que ignorar a un niño puede ser algo muy positivo como puedes leer en este post, pero son situaciones muy concretas. Como regla general, y siempre que hayamos terminado de hacer lo que estemos haciendo, que el niño sea capaz de respetar el turno de palabra o que nos hable de forma respetuosa ignorar a un niño es mala idea.

Qué puedes hacer en su lugar

Explícale la situación o momento y por qué no puedes hacerle caso en ese momento. Es muy importante que le ayudes a entender tus emociones expresando mensajes “Yo”, como “Yo quiero irme a casa porque estoy un poco cansada” o “Yo quiero terminar de escuchar a mi amiga”. Puedes darle la mano, ser paciente y símplemente esperar hasta que se termine la situación puntual antes de volver a hacer caso al niño. Es importante que después de una espera calmada llegue la atención porque así el niño asociará que con un poco de espera estamos más calmados y conseguimos la atención que necesitamos.

6. Una bofetada a tiempo…

Este consejo tiene su origen en la escuela británica en la que, desde principios del Siglo XIX se adoctrinó a los padres para que fueran severos y corrigieran a sus hijos con mano dura. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que lejos de ser cierto las bofetadas y otro tipo de agresiones físicas provocan más problemas de comportamiento, casi todos relacionados con la rabia y el problema de control de impulsos. Los niños que son castigados con más dureza tienen en su adolescencia más expulsiones de colegios, más detenciones, fracaso escolar y embarazos no deseados. Vamos, que si lo que quieres es que tus hijos acaben por el mal camino no hay mejor método que educarlos con dureza. Puedes leer más sobre estos estudios aquí.

Qué puedes hacer en su lugar

Entender cómo poner normas en familia, aprender a poner límites y hacerlos respetar. No hay nada tan efectivo para corregir comportamientos poco deseados como saber establecer límites de forma adecuada. Para ello no hace falta mostrarse rudo, agresivo o menospreciar al niño sino símplemente tener las cosas claras y actuar con amabilidad y firmeza.

7. No lo cojas en brazos que se malacostumbra

Parece que la bofetada  tiempo es imposible de superar, pero confía en mi hay algo que es peor para un niño que una agresión; la falta de afecto. Los estudios demuestran de forma consistente que la falta de afecto de los padres tiene terribles secuelas emocionales en los niños. Sin lugar a dudas las agresiones repetidas, la violencia doméstiva o cualquier otro tipo de maltrato activo y repetido deja secuelas más graves; pero si comparamos un cachete ocasional con unos padres fríos y que no demuestran afecto físico, siento decir que prefiero el cachete, porque el cachete al menos, permite al niño sentir que existe o que importa. Insisto en que los cachetes o cualquier otra forma de agresión es terrible para un niño, Sin embargo la indiferencia, la falta de atención y de contacto físico suele ser más terrible todavía.

Que puedes hacer en su lugar

Abrázalo, dale besos y mimos. Achúchalo cuando tengas oportunidad y hazle saber con tu cercanía que es un niño querido, valorado y gustado. Es el mejor antídoto frente a los problemas de autoestima. Y si se acostumbra…mejor para él. Sólo querrá decir que elegirá amigos, parejas, entornos de trabajo o compañeros de vida que le hagan sentir querido y valorado.

Como ves, los consejos que a veces nos dan personas de otra generación u otros padres que no se han detenido a reflexionar o investigar sobre esos consejos pueden no ser muy acertados. Guarda siempre tu propio punto de vista, infórmate de fuentes actualizadas y fiables y no caigas en ideas extremas que no van a ayudarte a criar a tus hijos de forma positiva.

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