Todos los niños tienen derecho a estas 5 cosas en las que no solemos pensar

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A veces las necesidades psicológicas de los niños no tienen mucho que ver con hacerlo todo bien. De hecho, algunas de las cosas más importantes que podemos enseñar a los niños, y a las que tienen derecho tienen que ver con lo que comunmente denominamos fallos y errores. Puede parecer curioso pero la verdad es que los niños aprenden mucho, en muchas situaciones que normalmente no consideramos ideales. Aquí te dejo una lista de 5 derechos de los niños en las que no solemos pensar pero no debemos olvidar.

1.Tener unos padres imperfectos

Uno de los mayores retos de cualquier adulto consiste en saber lidiar con las imperfecciones propias de la vida y del ser humano (incluídas las propias). Pocas cosas pueden ayudar más que tener unos padres perfectamente imperfectos que se equivocan, que de vez en cuando meten la pata con las cosas cotidianas de la vida y también con la educación de tus hijos. No tengas miedo a equivocarte; puede que a la larga sea un gran regalo.

2.Tener al menos un abuelo un poco chinchón

¿Quién no ha tenido un abuelo que le chinchaba un poquito? Todo niño tiene derecho a que un adulto (siempre dentro de la seguridad de la familia) le chinche un poquito. Puede ser que le pellizque la mejilla, le haga alguna broma pesada o le diga que se va a comer su galleta favorita. Sin lugar a dudas pueden ser más eficaces para desarrollar la paciencia y la tolerancia a la frustración que 8 semestres practicando tai-chi. ¿Y sabes que? Que esas pequeñas molestias le servirán para aprender lo que es una broma y  recordar al abuelo una vez se haya marchado.

3. Aburrirse de vez en cuando

El aburrimiento es una necesidad psicológica de todo niño. Es desagradable si…pero también lo es el hambre y no por ello atosigamos al niño para que coma cada instante. Es fastidiosa si…pero también lo son las enfermedades y no por ello metemos al niño en una burbuja de plástico y le prohibimos ir al parque. El aburrimiento es necesario para desarrollar anticuerpos. Anticuerpos frente a la falta de imaginación propia. Frente a la falta de iniciativa. Frente a la incapacidad de identificar qué es lo que nos mueve por dentro. Los niños necesitan estímulos para crecer y desarrollarse, pero cuantos más de esos estímulos crezcan en el interior del propio niño y sean buscados por él mismo, mejor.

4.Meter la pata sin ser corregidos o regañados cada vez

¡Los niños son niños!, por favor…Sin embargo, algunos experimentan el síndrome del “corsé apretado”. Parece que tienen que comportarse adecuadamente en todo lugar y momento y sus padres llevan a rajatabla aquello de señalar lo que hacen bien y lo que no. Sin embargo, todos los niños tienen derecho a aprender por sí solos sin tener un pepito grillo al lado que les corrija en cada momento. De hecho para algunos aprendizajes el no decir nada y aprender por uno mismo es más eficaz que ser corregido.

5.Pasar vergüenza por alguno de sus padres en algún momento…

Cuando somos pequeños nuestros padres lo son todos. Sin embargo, cuando creces te das cuenta de que algunas de las cosas que hacen tus padres pueden resultar ridículas a ojos de los demás. Lejos de suponer un problema puede resultar útil para comprender que en el universo de la humanidad hay personas que piensan y actúan distinto a como te enseñaron a ti y que no pasa nada por mostrar nuestras imperfecciones.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

 

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