7 formas de agresión que muchos adultos normalizan…

Educar sin gritar

La mayoría de padres nunca haría daño a sus hijos (a propósito). Sin embargo muchas veces vivimos anclados en la forma de educar que heredamos de nuestros padres, abuelos y bisabuelos y no somos conscientes de nuestras propias acciones y lo que suponen para el niño. Toleramos en casa comportamientos que serían intolerables de sus profes o de los padres de otros niños para con nuestros hijos. Son micromaltratos, pequeñas (a veces también grandes) agresiones de los que muchas veces no somos conscientes.

Para mi el primer paso comienza cuando nos hacemos una pregunta y nos damos cuenta de lo que es una agresión. ¿Alguna vez te has parado a pensar qué es una agresión? Aquí te dejo 7 formas de agresión de las que muchos padres no son conscientes o de alguna manera normalizan.

1. Pegar un tortazo

“Una bofetada a tiempo…”

Torta, cachete o tortazo. Son todas palabras que describen un golpe que damos con la palma de la mano en la cara. Pretenden educar a base de infligir daño al niño y por eso son una agresión.

2. Dar una colleja o un capón

“A ver si espabilas”

Una colleja o un capón pueden parecer comportamientos sin importancia…pero no lo son. Una colleja (dar una torta en el cogote) o un capón (golpear con los nudillos en la cabeza) se suelen utilizar para expresar desaprobación o marcar un límite. Aunque no sean tan fuertes como una torta siguen siendo una agresión porque lo infligimos daño al niño para conseguirlo.

3. Hacer pasar vergüenza

“No te enteras de nada”

Un recurso educativo que muchos padres utilizan es el de hacerles pasar vergüenza por algo que han hecho. Es un recurso un tanto pueril..y que no ofrece ningún resultado pero de lo que pocos padres se dan cuenta es de que es una forma sutil de agresión porque estamos haciendo que el niño se sienta avergonzado o humillado por haberse equivocado.

4, Excluir o apartar

“Vete al rincón de pensar”

Rincón de pensar

Pocas cosas hay tan aterradoras para un niño pequeño como sentirse apartado (física o psicológicamente) de sus padres. Dejarle fuera, decirle que no le quieres son percibidas por el cerebro como una auténtica agresión. Expresa tu enfado sin apartarle de tu lado.

5. Descalificar o insultar

“¿Eres tonto o qué te pasa?”

Insultar, descalificar, faltar al respeto o poner nombres son formas de agresión emocional. El adulto que insulta y descalifica a un niño busca provocar un malestar en el niño para que éste le obedezca.

6. Gritar

“¡¡¡Que guardes tus juguetes!!!”

Si. Gritar también es una forma de agresión. Cuando gritas provocas miedo, haces que el niño se asuste e intimidas con el volumen de tu voz.  ¿Te parecería bien que su maestro le gritara? ¿Qué tu jefe te gritara a ti? Si no apruebas el grito o la amenaza como forma de relación válida para otras personas no lo utilices con tus hijos.

7. Dañar sus juguetes o cosas

“Te voy a tirar los cromos a la basura”

Nuestras pertenencias son percibidas a nivel psicológico como una extensión de nosotros mismos. Por pequeño que sea el niño, por poco valor económico que tengan sus cosas, romperlas, dañarlas o tirarlas a la basura es percibido como una agresión en toda regla. Estoy seguro de que tu te sentirías agredido si alguien golpeara tu coche con un palo de golf, así que no dañes sus pertenencias.

Como puedes ver muchos de estos comportamientos están todavía muy normalizados. Puede que no lo estén en tu familia, pero sí en familias cercanas. Es fácil saber lo qué es una agresión y lo que no. Te voy a dejar dos maneras de diferenciar lo que es una agresión de la que no. La primera un poco más teórica; la segunda mucho más ilustrativa.

1. Cuando a un niño le infligimos un daño físico o emocional para someterlo, para que respete una norma o para descargar nuestra frustación estamos cometiendo una agresión

2. Imagínate que llegas a tu trabajo, te equivocas con un informe y tu jefe te grita, te da una colleja, te avergüenza delante de tus compañeros o símplemente te manda al rincón de la oficina a pensar. ¿Cómo te sentirías? ¿Dañaría tu orgullo o tu confianza? ¿Te sentirías humillado? Si es así muy posiblemente ese mismo tipo de corrección aplicado a tus hijos les haría sentir de la misma manera.

Aprende estrategias positivas para relacionarte con tus hijos. Educa en positivo.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

Nota: Inscríbete hoy en el curso Online “Educar en positivo” y aprenderás estrategias eficaces para educar con respeto, firmeza, amor y confianza y ayudarles a desarrollar una gran autoestima. ¡¡Haz click en la imagen es inscríbete con un 30% de descuento!!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *