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6 situaciones difíciles para papás y mamás introvertidos

Como ya confesé hace tiempo en una de mis golosinas…soy un padre introvertido.

A veces las personas extrovertidas piensan en los introvertidos como personas incapaces de relacionarse socialmente y no es así. La introversión no es ningún tipo de defecto mental o de limitación, sino simplemente un rasgo de personalidad.  A las personas extrovertidas les gusta más fijarse en cosas que pasan fuera de su propia mente y por lo tanto les gusta hablar sobre temas relacionados con el mundo, la situación política o el equipo de fútbol, les gusta encontrarse con otras personas y hablar a todas horas. Las personas introvertidas tendemos a meditar nuestros propios pensamientos y emociones, nos fijamos en lo que ocurre a nuestro alrededor, pero meditamos nuestras impresiones y preferimos en muchos momentos estar solos o con personas muy cercanas. Somos perfectamente capaces de socializar e incluso solemos ser bastante encantadores cuando tenemos ganas de serlo.

Escribo este post por dos motivos. En primer lugar porque me he dado cuenta con los años de que ser padre implica un grado de socialización muy alto que a veces me supera. En segundo lugar, para que los que os identifiquéis con mis rasgos introvertidos os sintáis algo liberados y para que los que no os podáis poner en el lugar de los padres más introvertidos.  Estas son las 10 pesadillas de cualquier padre o madre introvertido.

1.Ir a una fiesta de cumpleaños en la que no conoces a ningún papá o mamá

Me encantan los papás de los amigos de mis hijos. Con el tiempo he hecho amigos entre los de mi hijo mayor, aunque como introvertido que soy me cuesta abrirme a ellos o participar en todos los planes. A veces me siento en los cumples de las pequeñas y realmente me gustan y me caen bien los otros papás, aunque todavía no me he lanzado. Espero que entiendan que no es desinterés, sino simplemente que me cuesta un poco más de tiempo.  Afortunadamente tengo una mujer más extrovertida que yo que me lo pone fácil.

2.Cuando la familia invade tu intimidad con demasiada frecuencia o demasiado tiempo

A veces ocurre. La familia de mi mujer viene de visita y se junta con mi hermano, mi cuñada y mis sobrinos. Me encantan las reuniones familiares y las visitas sorpresa, pero si la jornada de mañana se junta con la de la tarde siempre llega un momento en el que necesito desconectar de todo y volver a conectar conmigo mismo. Mis dos escapadas favoritas son…ir a tirar la basura o meterme 10 minutos en mi habitación.

3.Llevar y recoger a los niños al cole puede ser un pequeño desafío

Me encanta llevar a los niños al cole y recogerlos, aunque no siempre puedo. Como a muchos padres introvertidos este rato puede ser un pequeño desafío porque aunque es un entorno muy familiar la cantidad de interacciones puede ser alta. Yo tiendo a refugiarme en las mamás o papás que más conozco o me hacen sentir más cómodo.

4.Cuando un fin de semana se convierte en una maratón social

A veces ocurre. Una barbacoa el sábado es sucedida por un cumple por la mañana del domingo y una comida familiar con abuelos tíos y primos. A veces se hace duro saber que no tendrás un momento sólo para ti hasta después de la cena del domingo.

5. Cuando vas ya algo cargado o cargada de socialización y te llama por teléfono cualquier persona para hablar de cualquier cosa

A la mayoría de introvertidos no nos gusta mucho el teléfono. Solemos preferir llamar que ser llamados porque las llamadas nos obligan a salir de nuestro momento de conexión con nosotros mismos y ns obliga a conectar y socializar. Si la llamada de teléfono te llega de una persona desconocida para un tema que no te interesa en absoluto en un día que estas saturado de información y conversaciones es posible que la mejor opción sea simplemente no coger. Como eso de no coger suena feo…simplemente llevo el teléfono en silencio.

6.Que tus hijos comiencen a hablar a las 7 de la mañana y no paren hasta las 9 de la noche

Cuando son bebés en la casa reina el silencio (salvo esos momentos en los que lloran), pero a medida que se hacen mayores hablan…y lo hacen sin parar. A veces me siento abrumado ya en la hora del desayuno porque todavía no me ha dado tiempo a conectar mis ideas y emociones. Los días que estoy más sociable me tiendo a desbordar después de la hora de comer simplemente porque necesito un momento para mi.

Posiblemente aunque no te consideres un introvertido te hayas identificado con algunas de estas situaciones y la razón es muy sencilla. La introversión no es una categoría sino un continuo. Todos somos un poco de lo uno y algo más de lo otro. Por eso los extrovertidos también necesitan parar y estar solos de vez en cuando y los introvertidos también disfrutamos de socializar, aunque con algo más de moderación.

 

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