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5 cosas que yo no quería que mi mujer enseñara a mis hijos

Mi mujer y yo somos parecidos…y distintos. A los dos nos gusta un buen paseo por el campo, estar en familia o tumbarnos al sol en cuanto salen unos rayos. Sin embargo, en otras cosas somos bien distintos. Yo suelo andar con prisas y ella no suele tener prisa para nada. Yo puedo trabajar de sol a sol y ella siempre tiene un momento para disfrutar. Si yo quiero algo voy a por ello y si ella quiere algo busca a alguien para ir de la mano.  Los dos nos damos a los demás siempre que podemos pero cada uno lo hace a su manera y en esto de educar a nuestros hijos me he encontrado con que ella enseña a mis hijos cosas que yo nunca quise que les enseñara.

No es que me parezcan mal. Al contrario. Pero los neurocientíficos siempre tenemos en mente la memoria, el autocontrol, el razonamiento espacial o la capacidad para terminar lo que empezamos porque hemos estudiado que son las más importantes para conseguir las cosas en la vida. Sin embargo no nos solemos parar a pensar en qué es la vida y qué sentido tiene vivirla. Hoy me he dado cuenta de las cosas tan bonitas que mi mujer enseña a mis hijos cada día… mientras yo hago la cena a todo correr, mientras yo gruño porque no hay nadie metido en la bañera o mientras me afano por enseñarles muchas cosas de esas que vienen en los libros. Y me he dado cuenta de que estas 5 cosas quizás sean las más importantes:

1.Que siempre hay un momento

Esta es una de las frases favoritas de mi mujer….”Si no tenemos un momento para esto….” Lo dice cuando tenemos prisa y pasa un perrito. Lo dice cuando tenemos que montarnos en el coche y se nos olvida la botellita de agua. Lo dice muchas mañanas cuando tiene que ir a trabajar pero se mete un momento en la cama para darme un beso, o en la cama de un niño o en la de otro….Después de 10 años no se como acaba la frase…nunca la acaba porque siempre encuentra el momento…pero me imagino que será…”Si no hay un momento para esto….¡Apaga y vámonos!”. Y me encanta que mis hijos aprendan que siempre hay tiempo para hacer las cosas importantes.

2. Que sonreir es muy importante

De esto me he dado cuenta esta mañana, cuando estaba inventando un signo que represente a cada uno de nuestros hijos (es la manera de poner nombre en lengua de signos), y ha elegido para la pequeña Lucía unos dedos que levantan una sonrisa. Y es que Lucía sonríe mucho….como su madre… Mi mujer sonríe cuando llegas a casa, sonríe cuando tienes un problema, sonríe cuando un niño se levanta a las 3 de la mañana (aunque ahí no siempre), sonríe cuando un niño se pone a llorar, cuando son dos los que lloran y cuando lloran los tres también. Sonríe cuando entra en una tienda y cuando le preguntan algo por la calle. Y sonreir es importante. Es importante porque nos hace sentir bien, porque ejercitamos 200 músculos de la cara y porque las personas que sonríen a la vida son más felices y son mejor recibidas entre sus amigos, entre sus compañeros o en una entrevista de trabajo que aquellas personas que no les sale la sonrisa. Y me encanta que mis tres hijos sonrían a todas horas.

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3. Que si te equivocas nadie te va a echar nada en cara

Así es. En mi casa no hay cuentas pendientes ni reproches…alguna vez entre nosotros..pero muy pocos. Cuando los niños se ponen pedorros, cuando rompen cosas, cuando se “portan mal”, la respuesta siempre es paciente y cariñosa. No hay reproches ni malos rollos. Si tienen que recoger se recoge, si tienen que limpiar se limpia, si tienen que pedirse perdón entre ellos se piden y si algo nos sentó mal nos enfadamos explicando que eso no nos gustó…pero nunca hay una falta de respeto o un reproche y todos los enfados se solventan en el acto sin dejar espacio para el rencor. Simplemente no está en su espíritu cargar a los demás con culpa.

4. Que con besos y abrazos todo es mucho más sencillo

No hay problema que mi mujer no pueda solucionar con una pedorreta, beso, achuchón o abrazo. Que llegas preocupado del trabajo…pues te suelta un achuchón. Que el niño tiene miedo y no puede dormir… pues ahí que lo abraza hasta que se duerme. Que la pequeña no quiere que le pongamos el pañal…pues pedorreta al canto. Que el niño no come, pues se lo sienta en las piernas…y come! La verdad que la mezcla de alegría y contacto físico puede hacer maravillas con los niños. Por supuesto que se enfada a veces…y también hay muchas veces que nos deja enfadarnos, asustarnos, o rebelarnos a nuestro gusto, pero también sabe calmarnos cuando lo necesitamos. Y me encanta que enseñe a mis hijos a calmarse cuando ellos no pueden hacerlo solos.

5. Que disfrutar es tan importante como respirar

En cuanto me descuido mi mujer está disfrutando con los niños. Si llegamos tarde a comer con los abuelos y yo les dejo frente al portal para ganar tiempo mientras aparco el coche, cuando llego me los puedo encontrar a los 4 en el banco que está frente a su casa tomando el sol. O jugando al corre que te pillo. O mirándose el pelo a ver si tienen piojos como una familia de chimpancés. O jugando a escribir letras en la mano. O a palmas palmitas. Y si les echo una mirada de desaprobación me suelta un…”Te estamos esperando para llegar todos juntos” que me desmonta  mi impaciencia. Da igual la estación del año, si estamos en casa o fuera, si tenemos prisa o todo el tiempo del mundo mi mujer suele tener ideas para hacer de cualquier rato un motivo de juego, broma o risa. A veces…me desespero, cuando veo que no están donde yo esperaba, pero casi siempre supero ese primer momento y miro la cara de mis hijos disfrutando como….niños.  Es tan importante aprender a disfrutar de cada regalo que nos da la vida… y me encanta que mi mujer les enseñe a disfrutar como niños mientras son niños para que puedan seguir disfrutando de los regalos de la vida cuando sean mayores.

Por supuesto, como todo el mundo, mi mujer tiene días malos, a veces se cansa y tiene defectos, aunque hoy no veo ninguno. Muchas veces pienso que nos complementamos muy bien, porque a mi se me dan bien otras cosas distintas, pero en realidad no somos tan distintos. Vamos en la misma línea, aunque ella es mucho más calmada, disfrutona y generosa que yo. Y como podéis ver enseña cada día a mis hijos 5 cosas que nunca estuvieron en mi lista, pero que quizás sean las más importantes. Creo que se pueden resumir en una sola….que siempre hay tiempo para pararnos, detenernos y disfrutar de las pequeñas cosas esenciales de la vida. Seguramente por eso sonríe tanto… Y estoy encantado de que se lo enseñe a mis hijos cada día.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

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