Esta es una historia real. Se lee muy rápido.
Tu no conoces ni a Marta ni a Einstein
Yo tampoco.
Pero conozco un poco de la vida de Einstein y esta parte de la historia de Marta porque me ella me ha enviado un e-mail para contármela.
Y las dos historias están entrelazadas
El verano pasado, cuando lanzamos el curso Pantallas Bajo control Marta se inscribió porque estaba convencida de que algo tenía que cambiar.
Hugo, su hijo, tenía 10 años.
Cada tarde era igual.
—Cinco minutos más.
—Espera que termino esta partida.
—¡Siempre me estás quitando la Play!
La conversación acababa igual que había empezado.
Desconectados…Pero además…. enfadados. Todos los días gritos y malas caras.
Llevaban así desde que tenía 4 años.
Pero Einstein diría que Marta es una persona inteligente. Y te voy a demostrar que tenía razón.
Porque Einstein repetía mucho una frase que ya por su época era muy conocida y que gusta mucho a los neurocientíficos y los astrofísicos (no me preguntes por qué).
“El mayor signo de inteligencia es buscar soluciones nuevas para problemas que se repiten”
Marta se dio cuenta de que si no cambiaba su forma de actuar seguiría teniendo los mismos resultados.
Por eso decidió inscribirse en el curso Pantallas Bajo Control.
Para probar algo nuevo.
Y además porque había algo que le agobiaba mucho.
A Hugo le quedaba poco para tener su primer móvil. Y su madre no quería que se enganchara.
¿Cómo iba a controlar el móvil si no podía controlar la tele o los videojuegos?
A veces el mayor signo de inteligencia está en las preguntas que nos hacemos.
Después de ver una de las primeras clases del curso hizo un ejercicio muy sencillo que os propongo como punto de partida.
No cambió ninguna norma.
No quitó dispositivos.
No castigó.
Solo observó.
Y se dio cuenta de algo que nunca había pensado.
Durante años habían ido poniendo reglas según aparecían los problemas.
Una aquí.
Otra allí.
Cada día una distinta.
Así que decidió empezar de nuevo.
Marta utilizó la técnica de resolución de conflictos que os explico en el curso para hablar con su hijo y poner normas
Eligió el día.
Eligió la hora.
Eligió las palabras.
Todo como os explico en el curso.
Dos semanas después me escribió.
No para decirme que su hijo había dejado las pantallas por completo y ahora se dedicaba a leer poesía.
Eso no ocurre.
Me escribió para decirme algo mucho más importante.
“Hemos dejado de discutir y está más contento”
Claro. Porque cuando te desenganchas… estás más contento.
Eso es lo que buscan la mayoría de las familias.
No criar niños que nunca quieran una pantalla.
Sino recuperar la tranquilidad.
Porque cuando desaparece la pelea constante…
Vuelve a aparecer la relación.
O mejor dicho… cuando empezamos por la relación… podemos cambiar las cosas.
Menos enganche, menos tiempo, menos enfados.
Einstein tenía razón. Marta probó algo nuevo. – Basado en mis más de 20 años de experiencia ayudando a familias y desarrollando técnicas eficaces – y consiguió un cambio que llevaba 6 años sin lograr.
Si sientes que las pantallas están ocupando demasiado espacio en vuestra vida familiar, quizá no necesites más fuerza de voluntad.
Y no se si sientes que necesitas ayuda para que tus hijos vean menos pantallas o se frustren menos cuando se acaba el tiempo. Pero si has llegado hasta aquí quizás si.
Quizá solo necesites soluciones distintas que funcionen.
👉 Pero te lo quería recordar porque HOY es el último día de la promoción de mi curso: Pantallas Bajo Control
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