CARTA DE UNOS PADRES AGRADECIDOS

Ayer recibimos un email de unos padres agradecidos y me ha gustado tanto que les he pedido permiso para publciarla y aquí os la comparto.

 

Hola Álvaro y equipo:

Hace unos meses os escribimos para preguntaros por el curso de Pantallas Bajo Control y nos respondisteis muy amablemente que podíamos probarlo sin compromiso y que, si no nos convencía, podíamos solicitar el reembolso.

En aquel email os contábamos que nuestros hijos, de 5 y 7 años, se pasaban gran parte del día con las pantallas. El mayor con la Switch y la pequeña con la televisión.

No era una situación dramática ni teníamos grandes problemas de comportamiento.

Pero nos daba mucha pena que el verano estuviera transcurriendo así.

Teníamos la sensación de que los días pasaban demasiado deprisa y de que nuestros hijos se estaban perdiendo muchas cosas bonitas de esta etapa.

Queríamos verlos jugando más, inventando cosas, bajando a la piscina, pasando tiempo con amigos o incluso aburriéndose de vez en cuando.

Sin embargo, cada vez era más frecuente escuchar:

“Solo una partida más.”

“Otro capítulo.”

“Cinco minutos más.”

Y al final terminábamos cediendo más veces de las que nos hubiera gustado.

Por eso decidimos apuntarnos al curso.

Y hoy os escribimos para daros las gracias.

Lo primero que cambió fue el verano.

No porque desaparecieran las pantallas de un día para otro.

Eso no ocurrió.

Pero aprendimos a organizarnos mejor, a poner algunos límites sencillos y, sobre todo, a dejar de improvisar.

Poco a poco empezamos a notar cambios.

Menos discusiones.

Menos negociaciones.

Más tranquilidad.

Más tiempo en familia.

Más ganas de hacer cosas fuera de casa.

Y para nuestra sorpresa, lo mejor no fue el verano.

Lo mejor vino después.

Pensábamos que en septiembre volveríamos a las mismas dinámicas de siempre, pero no fue así.

Han pasado ya varios meses y muchas de las cosas que aprendimos siguen formando parte de nuestro día a día.

Las pantallas han dejado de ser un motivo constante de tensión.

Nos sentimos mucho más tranquilos y seguros a la hora de poner límites.

Y nuestros hijos también parecen estar más cómodos con las normas.

Por eso queríamos escribiros.

Porque a veces hacemos cursos y, al cabo de unas semanas, todo vuelve a ser como antes.

En nuestro caso no ha sido así.

Y creemos que merecía la pena decíroslo.

Bueno, que simplemente queríamos daros las gracias.

Nos vemos en la conferencia de Cádiz en enero y esperamos poder saludar a Álvaro en persona.

Un abrazo y gracias por vuestro trabajo.

Esther y Dani

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