Los 6 límites de los 12 a los 24 meses en los que la mayoría de padres estaríamos de acuerdo…

Hablar de límites es complicado. Es complicado porque, a veces, los padres se cortocircuitan o confunden ideas respecto a lo que es importante en el desarrollo del niño.

Muchos padres han interiorizado TAN BIEN la idea de que el amor y el cariño es fundamental para el desarrollo de los niños pequeños que su propio cerebro es incapaz de poner límites que puedan frustrar al niño. Así,  cada vez nos encontramos más con niños a los que les faltan límites y padres que tienen miedo o no sabe ponerlos. Como sé que este es un tema dedicado me voy a centrar hoy en 6 límites con los que creo que todos los padres de niños entre 1 y 2 años de edad  estarían de acuerdo ( aunque no siempre los hacen valer).

El periodo que va de los 12 a los 24 meses es un periodo muy intenso en la vida del niño y de los padres ya que al comenzar a caminar los niños se convierten en una especie de terremotos andantes. Quieren ir a todos los sitios y quieren tocar TODO. Sin embargo, no siempre pueden tocar todo…e ir a todos los sitios. Hay unos poquitos límites que su cerebro tiene que incorporar… En realidad los límites y las normas son algo muy personal. Dependen de cada familia y de cada contexto y lo que en un entorno urbano puede ser peligroso…en un entorno rural puede ser totalmente normal. También depende de los valores de cada familia y lo que para unos padres puede ser aceptable o incluso positivo para otros padres puede ser algo negativo.

A pesar de ellos me he atrevido a compartir algunos pocos límites que a mi juicio son positivos y de sentido común en casi todos los casos. Estoy seguro de que no todos estaréis de acuerdo con todos ellos, pero apuesto a que en estos 6 límites la mayoría de los padres estamos de acuerdo….

Los límites son una forma de introducir las normas antes de que los niños sean capaces de interiorizar y recordar las primeras normas. 

1. No tirarse de los brazos de los padres

La  escena más  común del mundo es la del bebé que se quiere tirar de los brazos de su papá o de su mamá. Todos  los niños del mundo lo hacen cuando ven algo en el suelo que quieren explorar, cuando les apetece gatear  o simplemente cuando están cansados de estar en los brazos de papá y mamá. Normalmente no hay problema en dejarlos en el suelo si es lo que quieren.  Pero igual que es normal que el niño quiera saltar también es normal que en algunos momentos los papás necesiten que llevar al niño a un sitio concreto. Son situaciones cotidianas como cuando llevamos al niño al cuarto para cambiarlo o cuando estamos saliendo de casa y ya no hay tiempo para jugar. Pequeñas situaciones pero que pueden ponernos en más de un aprieto. Por eso es bueno que los niños a partir de los 8 meses y sobre todo del año entiendan y acepten cuando es momento para saltar de los brazos y cuando no lo es. 

Es muy importante que los padres entiendan que poner límites no significa enfadarse, gritar o ponernos desagradables. Las claves para poner límites e ir introduciendo normas residen en explicar las cosas, entender al niño y finalmente mantenernos firmes con amor y paciencia. Fácil de decir pero algo más difícil de conseguir si no tenemos pautas claras.

Es importante recordar que poner límites no significa enfadarse o hacer que una situación se vuelva desagradable. La mejor manera de que el niño interiorice los límites es hacerlos respetar con tanto amor como firmeza.

2. Las manos fuera del water

Los niños tienen una curiosidad natural por todo lo que les rodea. Por lo general es bueno que curioseen, pero hay ciertas cosas de las que deberían alejarse. Una chimenea, un enchufe eléctrico, el tubo de escape de las motos, las deposiciones de los animalitos y también el inodoro de casa. En algunos casos como en los enchufes la solución puede ser tan sencilla como poner un protector, aunque también nos podemos encontrar con que vamos a casa de los tíos o los abuelos y, allí los enchufes no están protegidos. A estas edades son muy pequeñitos para poner normas porque su cerebro no es capaz de recordarlas ni tenerlas presente. Sin embargo, su capacidad de comprensión está bastante avanzada y por tanto es bueno que vayamos reforzando nuestras explicaciones con límites sencillos que ayudarán al niño a interiorizar las normas poco a poco.

3. Tirantes en la sillita del coche

Para mí,  para la Dirección General de Tráfico y para la OMS  esta norma es fundamental, ya que protege a los niños pequeños de tener lesiones graves en accidentes de tráfico como las lesiones medulares y las lesiones cerebrales.  Sin  embargo, no es extraño encontrarnos con padres que llevan a los niños en brazos porque su hijo no soporta la sillita. Se  que no es fácil porque mis tres hijos han llorado cuando les hemos puesto en su sillita, aunque su mamá se sentará detrás con ellos,  pero la seguridad es lo primero. ¿Conoces alguna familia en la que los padres acaben llevando a los niños en brazos porque no quieren la sillita y los padres no consiguen poner este límite? Yo sí y por suerte no han tenido ninguna desgracia, pero podrían haberla tenido.

De todas las situaciones que te explico en este post esta es, sin duda, la más grave y por eso, si te has visto reflejado/a quizás, por el bien de tus hijos, deberías empezar aprender a poner límites con amor y confianza.

4. Al salir del coche…a la acera

Esta es una norma fundamental de seguridad. Al salir del coche los niños deben bajar por el lado de la acera y quedarse en la acera. Es relativamente sencillo lograrlo si sólo tenemos uno. Tan sencillo como llevarlo de la mano con dulzura. Pero una vez conseguido este punto…todo se puede complicar. Puede que tengas que sacar el carrito del maletero y eso implique soltar al niño un instante. Puede que tengas que sacar del coche a un hermano más pequeño y el mayor deba quedarse quietecito un instante.

5. Cuando papá o mamá dicen quieto….quieto

Conseguir que un niño pare cuando le decimos “Quieto” puede ser algo difícil, pero es una habilidad muy importante si vamos a salir de casa y le dejamos cierta autonomía. Podemos querer que pare si se acerca a una calle con coches, si de repente nos damos cuenta de que va a llegar a una salida de un garaje, si vemos un socabón en el camino o símplemente si vemos que comienza alejarse más de lo que nos gustaría. Conseguir que un  niño pare cuando le pedimos que pare es una habilidad algo difícil de conseguir pero muy útil para la seguridad del niño y la tranquilidad de los padres. Una de las estrategias para conseguirlo reside en no atosigarle, no pedirle que pare quieto todo el rato y pedírselo cuando realmente es algo importante.

6. La calle se cruza de la mano

Este es otro límite de sentido común. Hasta al menos los 5 ó 6 años de edad los niños deben cruzar de la mano porque se pueden distraer con mucha facilidad, darse media vuelta porque se le cayó algo al suelo, ponerse a correr porque vio un perrito al otro lado de la calle o simplemente quedarse parado en una distracción nuestra. Por ese motivo, la norma de “La calle se cruza de la mano” es tan importante como el famoso “si bebes no conduzcas”.  Es una medida de seguridad que los padres debemos recordar y que los niños tienen que aceptar. Hay una estrategia muy sencilla para conseguir que este límite se convierta en un hábito y no es otra que si en un momento de despiste el niño comienza a cruzar sin habernos dado la mano, o se suelta a medio camino…símplemente retrocedemos y empezamos desde el principio, aunque esta vez con la mano agarrada en todo momento.

Como ves los límites no tienen por qué ser algo negativo ni desagradable, sino que símplemente son una forma totalmente normal de proteger al niño frente a peligros.  Poco a poco los límites pueden ir convirtiéndose en normas que son más fáciles de entender, consensuar y respetar (aquí puedes aprender a consensuar normas y ayudar al niño a interiorizarlas y comprenderlas).

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

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